Síntomas de las víctimas de Bullying
- Silvana Giachero

- 23 jun 2024
- 3 Min. de lectura
Los síntomas de las víctimas de bullying deben ser observados con atención desde todas las posiciones que ocupemos. En niños y adolescentes, los cambios en el comportamiento pueden indicar experiencias de acoso prolongado. Aunque en la adolescencia es común experimentar variaciones en el estado de ánimo y conducta, es crucial estar alerta si estos cambios persisten y se acompañan de aislamiento social.

Actitudes que debemos observar para encender la luz de alerta:
Cambios de humor repentino sin un motivo aparente y que se sostienen y empeoran con el tiempo.
Retraimiento, aislamiento, timidez; no quieren ir a cumpleaños o salidas extra escolares, no invitan a amigos a sus casas, ni participan de grupos de estudio y se niegan a ir a Gimnasia o a hacer deportes al club.
No miran a los ojos sino hacia abajo, se encorvan como consecuencia de las humillaciones de que son objeto, como en una postura de indefensos o de querer no ser vistos, pasar desapercibidos.
Lloran por cualquier cosa, se ponen tristes constantemente, se les nota deprimidos, apáticos, sin ganas de nada, como sin energía.
Sufren dolores abdominales y de cabeza frecuentes, que los utilizan como excusa para faltar a la escuela o para que les vayan a buscar en el horario de estudios.
Presentan trastornos de sueño (les cuesta dormir, ya que no pueden dejar de pensar en lo que les hicieron o lo que les van a hacer al otro día). Se despiertan a la madrugada y no pueden volver a dormir, tienen pesadillas, padecen de insomnio o quieren dormir más que antes. Se les escucha gritar entre sueños frases como "dejame", "andate", "soltame".
Sufren el síndrome del domingo por la tarde: se enferman con fiebre, vómitos, porque no quieren ir a la escuela y su cuerpo se resiste a ir adonde les torturan.
Comienzan a perder útiles, cuadernos, aparecen útiles rotos en la mochila, o la mochila dañada, golpes y arañazos en su cuerpo, de los cuales no saben dar explicación.
No quieren hablar del colegio ni de sus compañeros, no cuentan nada sobre sus estudios y a veces se quejan de que los burlan o les toman el pelo.
Empiezan a tartamudear o presentan algún tic, por la disociación propia del TEPT.
Tienen flashbacks: reviven durante el día y la noche los acontecimientos traumáticos que son intrusos en forma espontánea, reactivando las emociones de miedo, angustia, vergüenza e impotencia que les acompañan.
Se vuelven agresivos con hermanos o mascotas y con los padres.
Se orinan en la cama o en la escuela.
Piden dinero o empiezan a hurtarlo, porque sus hostigadores se lo piden a cambio de no pegarles.
Bajan su rendimiento escolar. Expresan que no se pueden concentrar y que se olvidan de las cosas. Solo en muy pocos casos se esconden en los libros y elevan sus notas de manera que sorprende. Se vuelven desorientados, se pierden fácilmente o pierden sus cosas.
Expresan directamente que no quieren ir más a estudiar, pero pueden no dar el motivo.
Se refieren a sí mismos como feos, tontos, no queribles.
Trastornos de la alimentación, ya sea anorexia u obesidad.
Por cualquier motivo saltan, están hipersensibles, como en carne viva.
Hipervigilancia, agotamiento psicológico, flashback, pérdida de atención y de la memoria a corto plazo, disociación, crisis de pánico. (Estos síntomas se advierten en un diagnóstico de lo que en psicología denominamos Trastorno de Estrés Postraumático).
Cutting, risuka, o self injury, que consiste en cortarse la piel con una navaja u objeto afilado, para dejar marcas o tatuajes en el cuerpo, principalmente en los brazos y muñecas. (Estas practicas vienen en crecimiento ya que con ello consiguen aliviar el dolor psíquico que provoca el aislamiento y humillación propio del Bullying)



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